Un día en el bosque

El día empieza temprano en el Bosque, la educadora llega un poco antes para ir preparando el local, y a partir de las 9.30 empiezan a llegar las caracolas…

imagina-un-lloc-on

Los primeros minutos en el bosque cada mañana son de reencuentro y adaptación, son habituales las muestras de júbilo cuando llega una nueva caracola: ¡qué bueno que llegaste! ¡me alegro de verte!

La idea es hacer una transición y que las caracolas se queden tranquilas y a gusto en el bosque, esto suele llevar una media horita.

Mientras la familia de turno prepara la fruta y el pan para el almuerzo, las caracolas necesitan energía.

El resto de la mañana hasta la hora de comer varía según el día. Normalmente ponemos algo de música para empezar, las caracolas son muy bailongas y les encanta empezar moviendo el esqueleto. Algunas mañanas la educadora hace propuestas de experimentación con distintos materiales: arena, agua, arcilla, harina, pintura, telas, psicomotricidad… Aquí os enseñamos algunas fotos, que dicen mucho más de lo que podamos explicar…

Propuesta de experimentación con arena

Bebé experimentando con arena

Propuesta de experimentación con arcilla

Bebé jugando con arcilla

Propuesta de experimentación con arena

Propuesta de experimentación con harina

Bebé jugando con harina

Propuesta de experimentación con agua

Propuesta de psicomotricidad

Otras mañanas salimos al parque, una aventura para las caracolas que siempre tienen ganas de salir al aire libre y experimentar con otras estructuras.

Bebé en el parque

Bebé en el parque

Sobre las 12h preparamos la comida que ha traído la familia de turno, acompañamos el ritual de lavarse las manos con una canción e invitamos a las caracolas a sentarse a la mesa. El momento de la comida es quizás el más tranquilo de la mañana, por regla general las caracolas devoran el plato que siempre lleva una porción de verduras ecológicas, un cereal y algo de proteína. ¡Da gusto verlas comer!

Después de la comida las caracolas se entretienen con las distintas propuestas del espacio: cesta de los tesoros, cajas con distintos elementos para introducir, botellas de sonidos y colores, plumas, cojines de psicomotricidad, balancines. Algunas se retiran a buscar su espacio, otras interactúan entre ellas, y otras caen rendidas y duermen un rato.

Bebé experimentando

Bebé experimentando con plumas

Despedimos la mañana cantando, tenemos una caja de música con tarjetas de canciones de todas las nacionalidades e idiomas de cada caracola, un momento muy emotivo.

Este es un día cualquiera en el bosque, toda una experiencia para las caracolas y para los que las acompañamos.